¿Alguna vez has sentido que tienes la solución "de libro" para un caso, se la entregas a la familia, asienten... y a la semana siguiente vuelven exactamente igual (o peor)?
Es uno de los momentos más frustrantes en la carrera de un psicólogo. En la facultad nos entrenaron bajo el paradigma médico tradicional: Diagnóstico → Tratamiento → Cura. Nos enseñaron a pensar en líneas rectas:
- Causa: Falta de límites parentales.
- Efecto: Niño con conductas disruptivas.
- Solución Lineal: Enseñar a los padres a poner límites.
Sin embargo, en las sesiones clínicas de ESEUPE, a menudo desmontamos este mito. La mente humana, y especialmente el sistema familiar, no funciona como un coche donde cambias una pieza defectuosa y el motor vuelve a arrancar.
La familia funciona como un ecosistema biológico. Y en un ecosistema, las líneas rectas no existen.
La Trampa de la Causalidad Lineal
El pensamiento lineal es seductor porque reduce la ansiedad del terapeuta. Nos da una sensación de control: "Si encuentro al culpable (la causa), puedo arreglar el problema".
Pero cuando aplicas esta lógica a un sistema vivo, cometes un error epistemológico grave. Al identificar una "causa" (por ejemplo, "el padre es demasiado autoritario"), estás haciendo lo que Paul Watzlawick llamaba una puntuación arbitraria de la secuencia de hechos.
Estás recortando la realidad para que encaje en tu teoría, ignorando que ese padre autoritario quizás es así porque se siente ignorado por una madre sobreprotectora, quien a su vez sobreprotege porque el hijo muestra síntomas de ansiedad, los cuales aumentan cuando el padre se pone autoritario.
Bienvenido a la Causalidad Circular
Gregory Bateson, antropólogo y padre intelectual de la terapia sistémica, nos enseñó que en las relaciones humanas impera la Causalidad Circular.
No es que A cause B. Es que A y B se construyen mutuamente en un bucle de retroalimentación (Feedback Loop).
Imagina una pareja que acude a consulta:
- Ella se queja de que él es pasivo y distante.
- Él se queja de que ella es crítica y regañona.
Desde el pensamiento lineal, intentarías "activar" a él o "calmar" a ella. Desde el pensamiento circular, entiendes que: Cuanto más le critica ella (intentando obtener reacción), más se retrae él (para evitar el conflicto). Y cuanto más se retrae él, más sola se siente ella y más le critica.
El síntoma no pertenece a ninguno de los dos; el síntoma es la danza relacional entre ambos.
De Mecánico a Cibernético: El Rol del Terapeuta
Si dejamos de buscar causas, ¿qué hacemos? ¿Nos quedamos de brazos cruzados?
En absoluto. En la formación de ESEUPE enseñamos el salto de la Cibernética de Primer Orden (el terapeuta como observador externo que "arregla") a la Cibernética de Segundo Orden (el terapeuta como parte del sistema).
El cambio real no ocurre cuando impones una solución externa. El cambio ocurre cuando introduces nueva información que el sistema puede procesar para auto-organizarse.
Dejamos de ser mecánicos para convertirnos en perturbadores estratégicos. Tu objetivo no es "decirles lo que tienen que hacer", sino introducir una diferencia (una pregunta circular, una connotación positiva, una redefinición) que obligue al sistema a buscar un nuevo equilibrio (Morfogénesis) porque el anterior ya no es sostenible.
3 Claves para aplicar la Mirada Circular esta semana:
- 🎯 Deja de preguntar "¿Por qué?": El "por qué" busca causas lineales y justificaciones. Empieza a preguntar "¿Para qué?" (función del síntoma) o "¿Cómo?" (patrón relacional).
- 💃 Observa la "Danza", no a los bailarines: No te fijes solo en quién habla, fíjate en quién calla, quién mira a quién y cómo reaccionan los demás ante la conducta del Paciente Identificado.
- 🤔 Mantén la Curiosidad Neutra: Si te descubres juzgando a un miembro de la familia como "el malo", has caído en la trampa lineal. Da un paso atrás y pregúntate: "¿Qué función cumple este 'villano' para que el sistema siga unido?"